Archivo mensual: marzo 2011

¿Comer más para bajar de peso?

¿Comer más para bajar de peso?

¿Por qué hay personas que haciendo deporte tres o más veces por semana no consiguen el cuerpo y la condición física que desean? Las razones son diversas, y entre las principales está que a la mayoría de deportistas les falta entender cómo funciona su cuerpo con el fin de proporcionarle los nutrientes que éste necesita para mejorar continuamente.

¿Cómo piensa el cuerpo? Sencillo, como en los tiempos primitivos en que debía sobrevivir a sequías, inundaciones e inviernos prolongados, algo así como el oso que tras hibernar, vuelve a tener la posibilidad de comer y todo lo que ingiere lo transforma en grasa para sobrevivir a la próxima escasez de alimentos. Estas hambrunas se reemplazaron en la vida moderna por las dietas basadas en reducciones drástica de calorías, aquellas de las que hablan comúnmente las revistas.

¿Qué debo hacer? El mejor hábito para mantenerse en forma y mejorar continuamente el rendimiento y la apariencia física, es mostrarle al cuerpo que no necesita almacenar más grasa de lo normal ¿Cómo? Dándole la comida que necesita en las horas adecuadas, es decir, comiendo seis veces al día.

Lo anterior, muestra que nada tiene de cierto que dejar de desayunar o cenar ayuda a eliminar tejido graso, pues así no funciona una dieta, de hecho, este es el hábito más engordador que una persona puede tener, ya que además del maltrato que le hace al organismo, está aumentando en más del doble el porcentaje de absorción de grasa del organismo durante las próximas 24 horas.

Para quienes hacen ejercicio temprano en las mañanas, una porción de fruta con algo de líquido les servirá para ir ligeros al gimnasio, una vez allí y tras una hora de actividad física, se recomienda consumir algo de carbohidratos como unas galletas integrales, y finalmente, cuando se regresa a casa o se va al trabajo, terminar por consumir algo rico en proteínas como el huevo y los frutos secos como las almendras, el maní y la leche de soya.

Un consejo final que con seguridad traerá múltiples beneficios a nuestros lectores,   es   comer  en   los  veinte minutos que siguen a la actividad física, pues cuando se está en el gimnasio trabajando adecuadamente  o practicando   un   deporte, se le crea la necesidad al cuerpo de crear más tejido muscular para adaptarse a las nuevas y más exigentes condiciones      físicas,  lo cual sólo es posible si se le proporciona   lo   que   necesita tras terminar la actividad física.

David Henao.

http://www.facebook.com/DavidHenaoM

Nota Periódico Nexos.

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UNA REFLEXIÓN

Jackson Brown no es un gran pensador, ni un Nóbel de literatura.

Es sólo un hombre común, un padre preocupado por la felicidad de su hijo que quiso escribir estos simples ‘consejos’, al momento que éste se iría a estudiar a la Universidad, lejos de su casa.

 

Su hijo decidió fotocopiarlos y los distribuyó entre sus compañeros de estudio.

Tuvieron tanto éxito, que una editorial le pidió autorización a Brown para editar un libro con ellos.

 

Poco tiempo después, ampliado bajo el titulo ‘Vivir Feliz’, se convirtió en un Best Seller que lleva decenas de ediciones y Millones de ejemplares traducidos a varios idiomas.

 

Observa el amanecer por lo menos una vez al año.

* Estrecha la mano con firmeza, y mira a la gente de frente a los ojos.

* Ten un buen equipo de música.

* Elige a un socio de la misma manera que elegirías a un compañero de tenis:

busca que sea fuerte donde tú eres débil y viceversa.

* Desconfía de los fanfarrones: nadie alardea de lo que le sobra.

* Recuerda los cumpleaños de la gente que te importa.

* Evita a las personas negativas; siempre tienen un problema para cada solución.

Maneja autos que no sean muy caros, pero date el gusto de tener una buena casa.

* Nunca existe una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión.

* No hagas comentarios sobre el peso de una persona, ni le digas a alguien que está perdiendo el pelo. Ya lo sabe.

* Recuerda que se logra más de las personas por medio del estímulo que del reproche.

* Anímate a presentarte a alguien que te cae bien simplemente con una sonrisa y diciendo: Mi nombre es fulano de tal; todavía no nos han presentado.

* Nunca amenaces si no estás dispuesto a cumplir.

* Muestra respeto extra por las personas que hacen el trabajo más pesado.

* Haz lo que sea correcto, sin importar lo que otros piensen.

* Dale una mano a tu hijo cada vez que tengas la oportunidad. Llegará el momento en que ya no te dejará hacerlo.

Aprende a mirar a la gente desde sus sandalias y no desde las tuyas. Ubica tus pretensiones en el marco de tus posibilidades.

* Recuerda el viejo proverbio: Sin deudas, sin peligro.

* No hay nada más difícil que responder a las preguntas de los necios.

Aprende a compartir con los demás y descubre la alegría de ser útil a tu prójimo. (El que no vive para servir, no sirve para vivir).

* Acude a tus compromisos a tiempo. La puntualidad es el respeto por el tiempo ajeno.

Confía en Dios, pero cierra tu auto con llave.

* Recuerda que el gran amor y el gran desafío incluyen también ‘el gran riesgo’.

* Nunca confundas riqueza con éxito.

* No pierdas nunca el sentido del humor y aprende a reírte de tus propios defectos.

* No esperes que otro sepa lo que quieres si no lo dices

Haz dos copias de las fotos que saques y envíalas a las personas que aparezcan en las fotos.

* No olvides que el silencio es a veces la mejor respuesta.

* No deseches una buena idea porque no te gusta de quien viene.

Nunca compres un colchón barato: nos pasamos la tercera parte nuestra vida encima de él.

* No confundas confort con felicidad.

* Nunca compres nada eléctrico en una feria artesanal.

* Escucha el doble de lo que hablas (por eso Dios nos dio dos oídos y una sola boca).

* Cuando necesites un consejo profesional, pídelo a profesionales y no a amigos.

Aprende a distinguir quiénes son tus amigos y quiénes son tus enemigos.

* Nunca envidies: la envidia es el homenaje que la mediocridad le rinde al talento.

* Recuerda que la felicidad no es una meta sino un camino: disfruta mientras lo recorres.

* Si no quieres sentirte frustrado, no te pongas metas imposibles.

La gente más feliz no necesariamente tiene lo mejor de todo …

Simplemente disfruta al máximo de todo lo que Dios pone en su camino .

 


ESTO TAMBIÉN PASARÁ

“Esto también pasará”

Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de la corte:

– Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante del anillo.

Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total…

Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada.El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto, lo trataba como si fuera de la familia. El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también lo consultó. Y éste le dijo:

-No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje. Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una ocasión me encontré con un profeta. Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio. Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje –el anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey-. Pero no lo leas –le dijo- manténlo escondido en el anillo. Abrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación-

Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos lo perseguían. Estaba solo y los perseguidores eran numerosos. Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante y no había ningún otro camino…

 

De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso:

Simplemente decía “ESTO TAMBIEN PASARA”.Mientras leía “esto también pasará” sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos.

El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente. Aquellas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino. Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes… y él se sentía muy orgulloso de sí mismo.

El anciano estaba a su lado en el carro y le dijo:

-Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje.

-¿Qué quieres decir? –preguntó el rey-. Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una situación sin salida.

-Escucha –dijo el anciano-: este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas; también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso. No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero.

 

El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: “Esto también pasará”, y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, el ego, había desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Se había iluminado.

Entonces el anciano le dijo:

-Recuerda que todo pasa. Ninguna cosa ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas.